Búsqueda personalizada

2 de febrero de 2012

EGIPTO SE DESANGRA POR EL FÚTBOL... ¡TERRIBLE TRAGEDIA!

La peor tragedia del fútbol que se recuerda en Egipto dejó ayer al menos 74 muertos y 248 heridos en Port Said después de que miles de seguidores de dos equipos rivales se enfrentaran al final de un partido de liga. Los hinchas invadieron el campo, prendieron fuego a varios puntos del estadio e iniciaron una batalla campal. Algunas víctimas murieron apuñaladas y otras aplastadas por la estampida.

La televisión egipcia mostró imágenes de miles de seguidores del Al Masri, el equipo local, que descendían de las gradas e invadían el campo, mientras que los jugadores y los técnicos del Ahli, el equipo visitante y uno de los mayores de Egipto, huían despavoridos, ante la mirada impávida de los policías, que se encontraron desbordados. «Las fuerzas de seguridad nos han abandonado, no nos han protegido. Un seguidor ha muerto en los vestuarios delante de mí», relató con voz de pánico a la televisión egipcia el veterano jugador del Ahli Mohamed Abutrika, la mayor estrella del fútbol egipcio, que describió la escena vivida como «la guerra».

La Junta Militar egipcia envió ayer dos helicópteros a Port Said, en el noreste del país, para evacuar a los jugadores del Ahli, a sus seguidores y a algunos de los más de 248 heridos que se produjeron en los enfrentamientos. Al parecer, el envío de los helicópteros respondió a una petición expresa del club cairota. Los jugadores tuvieron que refugiarse en los vestuarios para no ser linchados, y desde allí llamaron a la televisión para contar las escenas dantescas que habían presenciado. «Es culpa nuestra por haber jugado el partido. Las autoridades tienen miedo de cancelar los encuentros para no perder dinero. No les preocupan las vidas de la gente», denunció también por teléfono el centrocampista Mohamed Barakat.

El partido, considerado peligroso por la rivalidad de los equipos, enfrentaba a Al Ahli con El Masri, que venció 3-1. A pesar de la victoria, los seguidores del Masri invadieron el campo al final del partido. En un comunicado, el Ministerio del Interior informó de la detención de al menos 47 personas, aunque no se descartaba que el número aumentase. En la nota se asegura que «pese a los preparativos policiales, hubo una escalada de violencia casi intencionada por una parte del público», y destaca la «insistencia intencionada de grupos de hinchas en cometer agresiones injustificadas y crear un estado de caos».

Blatter: «Un día negro»
El presidente del Parlamento, Saad el Katatni, ha convocado para hoy una sesión de urgencia de la Cámara de Representantes para debatir esta tragedia. El presidente de la Federación de Fútbol Egipcia, Samir Zaher, anunció que habían decidido suspender indefinidamente todos los partidos de primera división. Hasta Joseph Blatter, presidente de la FIFA, expresó su consternación: «Hoy es un día negro para el fútbol. Estoy aturdido y apesadumbrado, es una situación catastrófica e inimaginable que no debería haber ocurrido».

Según el delegado del ministerio de Sanidad en Port Said, Helmy Ali al Atny, muchos de los fallecidos murieron al caer de las gradas del estadio, y otros por fracturas en el rostro y hemorragias internas, informó Efe. Pero también se produjeron muchas muertes por apuñalamientos y es que, al parecer, las medidas de seguridad fallaron y algunos hinchas entraron con cuchillos y navajas al estadio.

Algunas de las víctimas mortales podrían ser miembros de las fuerzas de seguridad, según dijo un empleado de la morgue de Port Said a la agencia AP. Los hinchas del fútbol egipcio son conocidos por su violencia y por su profundo resentimiento a la policía, a la que se han enfrentado al final de otros partidos. Desde la revolución del 25 de enero, los hinchas del fútbol, especialmente los del Ahli, conocidos como «Ultras», han tenido un papel relevante en los enfrentamientos entre manifestantes y policía principalmente en los alrededores de la plaza Tahrir. No parece que estén dirigidos políticamente.

La violencia obligó a suspender otro partido que se estaba celebrando en El Cairo entre los equipos Zamalek e Ismailia, por temor a más enfrentamientos. Poco después, la televisión mostró imágenes de varios incendios en el estadio, al parecer provocados por hinchas del Zamalek, furiosos por la cancelación del partido.

El de ayer es el episodio más violento desde la caída de Hosni Mubarak hace ahora un año, y pone de manifiesto el deterioro de la seguridad que ha sufrido el país desde entonces. Desde entonces, los mayores brotes de violencia se habían producido en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes. En noviembre y diciembre del año pasado murieron más de 60 personas en las cercanías de la plaza Tahrir. En octubre, 27 coptos murieron en una manifestación a tiros o atropellados por blindados militares.

Cientos de seguidores del Ahli se concentraron anoche cerca del club en el centro de El Cairo gritando consignas contra las fuerzas de seguridad y contra la Junta Militar, según el diario digital «Bikya Masr». Los hinchas responsabilizaron de lo sucedido a la policía, que aseguraron que estuvo prácticamente ausente durante el partido, y que incluso abrieron las vallas del estadio para permitir a los hinchas de Al Masri entrar al campo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario